10 de septiembre de 2013

#167 , one month


La vida es un océano de incertidumbres, nunca vas a saber qué va a pasar. El futuro algo incierto, el pasado algo pasajero y el presente tú lo decides. Hay presentes ilusionados y presentes de desilusión, de risas y de llantos, de amor y de desamor. Puede que sea como un juego a cara o cruz o puede que más bien sea como el parchís, no lo sé. Lo cierto es que yo vivo un presente increíble, uno de esos que no tienen nada que envidiar a las mejores novelas. Puedo parecer pretenciosa o idealista pero no lo soy, soy realista. 

Un día escuché a un señor que explicaba que la vida estaba escrita, no sabía por quién pero lo estaba. Explicaba que alguien escribe nuestra historia en una pluma de tinta sobre una especie de pergamino mientras nosotros vivimos y decide cómo será nuestro futuro. Ahora bien, hoy estoy segura de que si es verdad lo que decía ese señor quien está escribiendo mi vida, en este preciso instante , no lo ha podido hacer mejor. Se ha superado, ha superado los ideales. ¿Por qué? Sólo soy una persona más, pero lo que me hace especial es él. Sí, ese chico que apreció sin explicación. Él ha dado a mi vida un giro de trescientos sesenta grados sin esperar a que diese la aprobación, arriesgó y ganó, obtuvo lo mejor de mí hasta conseguir que perdiese mi uso de razón. Él ha conseguido que ignore la razón y me deje llevar sin importarme si nuestra relación es una locura porque si lo es, es nuestra y me encanta.





Ahora mismo me vienen a la cabeza miles de películas, miles de escenas de besos , de risas, de abrazos, de caricias, de palabras bonitas…pero lo mejor es que ningún director podrá algún día plasmar en sus películas una quinta parte de los sentimientos que han aparecido y aparecerán en nuestra historia. Nosotros no somos Jesse James y Kate Beckinsale ni protagonizamos ninguna película, no vamos a ir a los Oscar ni vamos a rodar cada uno de nuestros besos miles de veces hasta que a alguien le parezca que quede bonito, eso no nos va. Lo nuestro es besarnos, repetidamente, sin descanso. Con dulzura, con pasión, con suavidad, con desenfreno. Aquí, ahora, mañana, dentro de dos días, siempre. Acariciarnos hasta que me duelan las manos, suspirar hasta quedarme sin aliento, susurrarle al oído hasta quedarme sin voz… Pero mientras que esperamos a que llegue ese momento, me conformo con sentir que la vida es mucho mejor porque él existe, imaginar cómo serán nuestras mañanas, nuestros desayunos, nuestras películas en el sofá, nuestras risas entre sábanas y nuestras buenas noches. Me conformo con escuchar sus grabaciones una y otra vez, sin descanso , hasta que me quedo sin batería , para sentirle más cerca. Sé que hay días que me apetece gritar, llorar, dar saltos con rabia, golpear… y todo por no tenerle cerca pero esa es la esencia ¿no? La esencia es quererle hasta el punto de aguantar lluvias ,tormentas ,tornados ,maremotos…y todo lo que venga.

Y aquí estamos, con una risa en la cara, inmunes a los obstáculos, luchando por una vida juntos porque su sonrisa no se podría comprar ni con todo el dinero del mundo.

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