5 de abril de 2014

 Puedo decirte que recuerdo perfectamente que sensación recorrió mi cuerpo con nuestro primer beso, puedo decirte que tus abrazos son cálidos y que tu risa contagia la mía. Podría decirte que me gusta que cuando nos tenemos que despedir estamos horas intentando decir un "hasta luego", que cuando te veo aparecer por la puerta de mi casa me dan unas inmensas ganas de abrazarte... Quizás podría decirlo pero no lo diré porque estaría mintiéndote.
Aún no sé que sensación se siente al rozar tus labios ni si quiera cuando estoy a milímetros de ti. Tampoco sé si tus abrazos son cálidos ni si nuestras despedidas son eternas...y mucho menos sé lo que quiero cuando entras en mi casa porque nunca has entrado.
Supongo que esto suena paradójico si se tiene en cuenta la cara de tonta que tengo cada vez que hablamos o la forma con la que hablo de ti. Puede ser.. pero no me importa. Nos encontramos en este punto y me hace recordar aquel día en que te conocí: anormal. Así te llamé el primer día y así se define lo nuestro, algo diferente lejos de ser alcanzable por el resto del mundo. Poco entendido pero lo suficiente. Amor desmedido e incontrolable. Difícil pero no imposible.
Probablemente nadie entienda qué es despertarse a las 5 de la madrugada porque echas de menos a alguien. Quizás nadie entienda lo que suponen nuestros taytatle  o simplemente que no nos demos por vencidos pero tú y yo sí lo entendemos. Entendemos esas situaciones en las que nos importa más la sonrisa de alguien que la nuestra propia. Entendemos que estar dos horas sin hablar cuesta porque parece que se ha ido una parte de ti esencial. Entendemos que en mitad de las discusiones siempre alguno de los dos toma la iniciativa de decir que no le gusta discutir porque es mucho mejor cuando estamos juntos entre sonrisas.
No es fácil, nada lo es pero simplemente esto, nuestro, me encanta. Desde que te conocí me impactó tu forma de ser. Esa sonrisita  de niño que me dan ganas de matar a besos y esa personalidad de chico maduro. Me encanta esa mezcla porque eres maduro en los momentos que hace falta y tienes frescura, niñez cuando toca... Me gusta aprender cada día cosas nuevas pero lo que más me gusta es que tú estás a mi lado. Me encanta despertarme cada mañana con una sonrisa porque a cada segundo que pasa se acerca la noche y puedo hablar contigo un poquito más. Me gusta que me pregunten que si tengo novio y soltar un tajante sí. Me encanta pensar las cosas que quiero contigo y llegar a una simple conclusión :quiero una vida contigo. No hay nada que desee más que deslizar mi dedo por tu cuerpo, sonreírte, mirarte, besarte, abrazarte...Hacer las cosas normales que suelen hacer dos personas que se aman. Sólo quiero perderme entre tus brazos y escucharte entre susurros un te amo. Quiero vivir, vivir contigo todo lo que está por llegar..y espero que llegue pronto porque cada día tengo más ganas de decírte a 2 mm de tus labios lo muchísimo que significas para mi.