2 de agosto de 2012


Esta noche estuve pensando en todo lo que yo más quería. En esa lista aparecías tú, y sí lloré, abuela. En el momento en que mis lágrimas acudieron a mis ojos me acordé de tu risa y de que estoy segura de que no te hubiese gustado que yo llorase. Recuerdo como si fuese ayer mismo cada sensación que tu me producías desde el instante en que entraba por la puerta de tu casa y notaba esa dulce olor  a canela. Puedo recordar las palabras que nos decías mientras con tus besos y tus abrazos nos callabas. Puedo recordar cada beso único e irremplazable, como recuerdo las vistas que tenían los balcones de tu casa y cómo me sentía allí: libre, bien conmigo misma, feliz…
Cuándo crecí me enfadé algunas veces contigo porque no querías venir a mi casa sino que preferías quedarte en la tuya, y me enfadaba como nunca. Me encantaba ponerte cremas, cuidarte y darte besos. Me encantaba estar  a tú lado abuela. Me gustaban aquellas conversaciones en las que nos decías que encontraríamos a la persona que más nos querría en este mundo, que de eso estabas segura , y como siempre tu nieta más ilusa contaba cada detalle de su boda, de su chico ideal… y te prometía que el día de su boda estarías tú.
Eres mi única abuela y lo sabes. Sabes que tú y el abuelo erais mis únicos abuelos. Yo apenas tenía 4 años cuándo él murió y unos 9 cuando tu te marchaste pero sois lo mejor del mundo. Habeis tenido que ser más que mis abuelos y nadie lo hubiese podido hacer mejor que vosotros.
Todos vuestros nietos han podido disfrutar de vosotros mucho más que yo, ya que soy la pequeña, pero debéis saber que vosotros para mi sois lo mejor de este mundo. Habéis sido mis únicos abuelos. Los que han ayudado a mis padres siempre que han podido, los que cada día que nos veían a mi hermana y a mi han sacado su mejor sonrisa y sus mejores besos. Los que lo han dado todo por sus hijos y nietos. Y tú abuela, la única persona en este mundo que pese a estar enferma e ingresada en el hospital el día de mi comunión pidió la alta voluntaria y ante la negación del médico dijiste que tu nieta tomaba su primera comunión y que nada iba a hacer que no vieses a tu nieta con su vestido. Te juro que puedo acordarme de la felicidad que me entró en el momento en que estaba en el altar y te vi entrar a la Iglesia. Fue lo mejor, te lo juro.
Sé que mis planes ahora ya no tienen sentido. Que ya no podré decirte que he entrado a la universidad en la carrera que a mi me gusta, que no te podré contar cada cosa que me pasa, ni te podré decir que me caso, ni te veré en el momento en que entre a la Iglesia de blanco…ni tampoco verás a mis hijos….Pero sé que donde estés estarás viéndome. Porque te conozco y te puedo sentir cerca de mi.
¿Sabes? Odio cuándo mis amigas hablan de sus abuelas, yo me callo y te juro que en ese instante no sé que decir y me apetece echarme a llorar...Pero  me acuerdo de ti y sonrío y me hago la fuerte, como siempre....Me acuerdo de tu dulcura, de tu sonrisa, de las cosas que me aguantabas... y estoy degura de algo de que yo he tenido a la mejor abuela del mundo y no te cambiaría por otra, nunca en la vida.
Te quiero Abuela y siempre va a ser así.



Tú me haces sentir, estúpida, basicamente porque utilizas unas palabras que son unicamente compresibles para ti, para tu pequeña cabeza, me vuelves loca, eso es cierto pero no alcanzo a ver las verdaderas intenciones de todo esto, lo siento, desde un principio me andaré con cuidado, sé que en el pasado fui idiota, pero esta vez pienso hacerlo todo a mi manera.
Tú me haces sentir, feliz, no entiendo el porqué, pero esa mezcla de tonteces y letras me hace sonreir en frente de una pantalla encendida como hipnotizada, pendiente más de tus párrafos que de lo realmente importante, que soy capaz de decirte todo lo que por ahora estoy sintiendo.
Tú me haces sentir, en definitiva, de todas la maneras posibles.
Te quiero, infinitamente