16 de diciembre de 2011

Buenos días, hoy es un día normal como muchos otros. Pero esto es una nota de despedida, no es una nota como las que soñé dejarte en el frigorífico de aquel piso en Madrid, ni como las notas que me prometí a mi misma escribirte por todo el cuerpo cada noche cuando me diese por mirarte como durmieses… Es una de esas notas que nunca quise escribirte. Una de esas en que te cuento una historia escrita en un cuaderno viejo para algunos, una nota escrita para darte conocer la realidad de cada acto que cometí.
Esta nota empieza así:
Un tal día, extraño pero esencial en la historia de mi vida, agregué a alguien con el que empecé a hablar. La verdad, no le había visto de nada, pero con lo poco que hablé con él fue lo suficiente para que empezase a crecer algo dentro de mi, no sé muy bien de que se trataba…Algunos dicen que sentimientos que florecían en forma de mariposas…otros deseo…Pero lo cierto, es que algo apareció. Ese día le prometí a alguien, que estaba harta de hacer daño a la gente que más quería, y lo cierto, es que según esa persona, también era un gran “metedor de pata”. Todo empezó de una forma tonta y divertida, pero terminó escribiendo miles de páginas de aquel cuadernito, lleno de errores ,tachones, lleno de garabatos y de dibujos como un corazón medio borrado e iniciales...Todo empezó a crecer en mi cuerpo, sentía como me perdía entre sus palabras, como me olvidaba de todo con hablar con él.Pero en verdad, no quería que pasase, no quería perder la razón. Así que me creí fuerte…En el fondo, a todos nos gusta pensar que somos fuertes. Que vamos a poder con todo lo que nos venga encima, que pudimos con lo de ayer y que podremos también con lo de mañana. Pero más en el fondo, sabemos que eso no es verdad. Porque ser fuerte no consiste en ponerse una armadura antirrobo ni en esconderse detrás de un disfraz; ser fuerte consiste en asimilarlo. En asimilar el dolor y en digerirlo, y eso no se consigue de un día para otro, se consigue con el tiempo. Pero como por naturaleza solemos ser impacientes y no nos gusta esperar, escogemos el camino corto. Escogemos el camino de disfrazarnos de algo que no somos y disimular. Sobretodo disimular.Si, a todos nos gusta disimular los golpes, sonreír delante del espejo y salir a la calle pisando fuerte, para que nadie note que en realidad, lo que nos pasa de verdad, es que estamos rotos por dentro. Tan rotos que ocupamos nuestro tiempo con cualquier estupidez con tal de no pensar en ello, porque el simple hecho de pensarlo hace que duela. Pero a veces, bueno… a veces tienes que darte a ti mismo permiso para no ser fuerte, bajar la guardia y darte una tregua. Está bien bajar la guardia de vez en cuando. No queremos hacerlo porque eso supone tener un día triste, uno de esos viernes que saben a domingo, un día de esos que duelen, de recordar y echar de menos. A los que ya no están, y a los que están, pero lejos. Sin embargo, hay momentos que es lo mejor que puedes hacer: darte una tregua. Poner tu lista de reproducción favorita, tumbarte en la cama, y si hace falta llorar. Llorar todo lo que haga falta. Eso no nos hace menos fuertes; eso es lo que nos hace humanos. Y ese es el momento en que nos damos cuenta de que el pulso de la razón y el corazón ha sido derrotada la razón, y te dejas llevar, pero cuándo te das cuenta de que tú no eres la persona que le hace sonreír... Que te es imposible no hacerle daño, decides ser cobarde, dejar de luchar porque creces y te das cuenta de que lo que creías aquello, de príncipe que besa a la princesa, amor verdadero , amor de un cuento sin llantos, un cuento en que termina con un "fueron felices y comieron perdices..." Pero creces, y te das cuenta de que eso era mentira, de que el amor termina con lágrimas. Que el amor esta lleno de obstáculos que debes de saltar, debes de hacerte fuerte y no mirar a la altura que te encuentras, porque pese a estar arriba de aquel precipicio, debes de ser lo suficiente fuerte como para superarlo.El amor es darte cuenta de que eres capaz de decirle que ya no le amas, tan solo porque sabes que tú no podrás hacerle feliz. Es anteponer su felicidad a la tuya,es darte cuenta de que cruzarías el mundo a pie para verle y besarle.Es no querer despedirte de él, pero saber qué es lo mejor que puedes hacer, porque no puedes ver cómo le besa a otra, pese a saber que tu eres la que realmente quiere que te olvide, porque por desgracia tu le haces daño y te odias a ti misma por verle sufrir...Así que decides mentirle, decirle que le mentiste, que nunca le amaste, que cada vez que le decías un te amo pensabas en otra persona…Pero sabes que es mentira, sabes que te mata, que necesitas gritarle que le amas, sobre todo cuando aparece alguien en su vida, y tu te das cuenta de tus errores. Te das cuenta de las cosas que dejaste atrás… de que te arrepientes. De que todo lo que dejaste atrás fue lo que te hizo feliz.Pero no hay vuelta atrás porque pese a todo, quieres que él sea feliz, y por ello, quieres que esté con ella porque sabes que esa persona podrá hacerle sonreír como tu nunca pudiste, y prefieres llorar cada día, desaparecer del mapa, antes que verle sufrir por tu culpa. Pero soy realista, y sé que no aguantaré verte con ella, pese a que se que ella te hará feliz...
Creo que tengo una obsesión, me despierto todas las noches pensando en tí, en entrar en tu habitación, en raptarte, y en partirle la cara a quién se ponga por delante, lo que más me gusta de tí es que cuando estoy realmente jodida apareces con esa sonrisa, y eso me gusta, porque eres lo más bonito que tengo alrededor, y eres la única persona a la que realmente le importo, yo entiendo que soy una cría, pero yo te quiero, tú me has prometido que vendrás y yo te esperaré siempre, siempre, siempre, has aparecido en mi vida y me encantaría que las cosas fueran un poco más fáciles, ¿Sabes por qué a la gente le gusta estar enamorado?, porque cuando estás enamorado, te sientes vivo, y eres como un niño, porque no hay nadie en este mundo que te quiera como yo, por eso, hoy te juro que te voy a decir todos los días que te quiero, porque me da igual lo que piense la gente, me da igual ser una cría, porque si a tí te pasa algo yo me muero, tú eres la razón por la que me despierto todos los días, recuerda si tú saltas, yo salto, si tú te quemas, yo ardo, si a tí te pegan un tiro, yo sangro, tú eres la única razón que tengo para seguir luchando, porque nadie puede darme lo que tú me das, nadie lo sabe todo, porque nadie sabe lo mucho que te quiero, hay palabras que suben como el humo, y otras que caen como la lluvia, y aunque estés a miles de kilómetros, ¿Crees que podría olvidarme de tí?, eso nunca, porque cuando hablo contigo me siento distinta, me siento bien, me siento mejor persona, la vida no se mide por las veces que respiras, si no por los momentos que te dejan sin aliento, quiero que tú me des una oportunidad,
porque me muero por abrazarte, quiero ir al fín del mundo contigo, me muero de ganas de que estés aquí, me muero de ganas de sentir tus ganas de estar conmigo, con tu entusiasmo, con tu sonrisa como si todo fuera posible, no me pienso ir de tu vida por la puerta de atrás, la primera vez que hablé contigo todo parecía tan perfecto, tan mágico, y fue increíble, porque te quiero de cualquier forma, sin cobertura, sin saldo, en sms, con señales de humo o lanzando una botella al mar, me encantaría que la gente supiese que ha merecido la pena esperar ese tiempo para verte, que los malos momentos nos encuentran rodeados de amigos y de la gente que nos quiere, y que si pudiera elegir un final,sería algo parecido a pasar mis días contigo, porque ahora sé que seguir viviendo no es pasar las hojas de un calendario, si no entender que cada hoja de ese calendario es única e irrepetible, yo voy a estar contigo, ¿Sabes?, no sé cuando me enamoré de tí, ni cuánto, porque no hay unidades para calcular eso, pero si sé por qué, porque cada vez que te he mirado estabas sonriendo, a veces me imagino que estoy a tu lado, que siento tú respiración, yo ya te he elegido a tí, ahora solo falta que tú elijas, solo quedan horas para verte, yo solo quiero quererte, comerte a besos cuando te vea, verte a mi lado cuando suene el despertador, verte desayunar con olor a pan tostado, no cansarme de mirarte en todo el día, enamorarse no es un error y los dos lo sabemos, yo te quiero, porque hay que estar muy loca para no quererte...
Así que hoy te dejaré esta carta de despedida, prometo que me iré. Pero quiero que recuerdes que yo siempre voy a estar ahí, que si necesitas llorar, seré la primera idiota que estará a tu lado para decirte lo mucho que vales…Que si necesitas contar algo a alguien seré la primera imbécil que se alegrará si es bueno, y si no te ayudará…
Pero esta vez es mi momento, tengo que desaparecer de tu vida pese a que me duela con toda el alma, porque sé que todo será más fácil para ti, y yo no puedo verte con otra…
Remember me.

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