16 de septiembre de 2011





No lo quiero aparentar, no pretendo ser la persona que nunca he querido, no sé, no intento llegar a lo más alto, solo tengo la esperezanza de que algún día te des cuenta de que estoy ahí, detrás tuya, porque siempre lo estoy, y no te das cuenta. Permanezco de pie, con la mirada posada en tu nuca, en la forma que tiene tu pelo al llegar al cuello de tu camisa de rayas, en las arrugas que se quedan marcadas al sentarte, en la tira de los pantalones que dejas ligeramente más bajados de los normal, en la manera que tienes de darte la vuelta y aparentar que soy invisible. Permanezco de pie, con la mirada posada en tus ojos, algo tapados por algunos mechones de pelo, en el azul tan intenso que sobresale de ellos, en esa boca que pocas veces a mostrado una sonrisa, en los botones desabrochados de tu ropa, en esas zapatillas desgarbadas que me encantan y no me da el coraje suficiente para decirte que me encantas con ellas puestas.
Tú solo piensas que estoy detrás tuya por casualidad, que me saludas con la mano y se acabó que me iré y me verás de espaldas marcharme.
Y no sabes como quiero notar tu mirada en mi nuca...



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